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ARTIGAS EN SU JUVENTUD
Las conveniencias públicas

Vuelto a la actividad, salió de nuevo a campaña a principios de 1803 a fin de ejercer vigilancia contra los cuatreros y detentores de los bienes de los particulares y del gobierno hispano, pero el 10 de marzo resolvió solicitar que se le agregase a la plaza de Montevideo con sueldo de retirado.

En la nota que elevó con ese fin a Su Majestad, le decía, entre otras cosas, explicando las causas que motivaban esa determinación: "Las continuas fatigas de esta vida rural por espacio de seis años y más, las inclemencias de las rígidas estaciones, los cuidados que me han rodeado en estas comisiones por el mejor desempeño de mi deber, han aniquilado mi salud en los términos que indican las adjuntas certificaciones de los facultativos, por lo cual, hallándome imposibilitado de continuar mi servicio, con harto dolor mío, suplico a la Real P. de V.M., me conceda el retiro en clase de agregado a la plaza de Montevideo y con el sueldo que por reglamento se señala."

Este ruego no fue atendido, sin embargo, en obsequio a las conveniencias públicas según el sentir de sus contemporáneos, puesto que se le consideraba irreemplazable. Sirvió de pretexto para la negativa del virrey el informe ambiguo, por no decir caprichoso, del Comandante del Regimiento de Blandengues -fechado el 9 de enero de 1804- en el que se enumeraban incompletamente los servicios de Artigas y en una forma sugestiva, añadiendo Ramírez Arellano que ignoraba los destinos que había tenido fuera de dicho cuerpo por no habérselo hecho saber el interesado a fin de proceder a las correspondientes anotaciones. Era un nuevo sacrificio que se le exigía y al cual no tuvo más remedio que someterse.

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