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ARTIGAS EN SU JUVENTUD
Licencia absoluta, con goce del fuero militar

Hallándose con su gente en Tacuarembó, reiteró, con fecha 20 de marzo de 1805, el petitorio que le había sido denegado en 1803, pues deseaba firmemente que se le concediese la baja absoluta del ejército.

¿Qué razones adujo en esta nueva oportunidad? No otras sino las mismas causales invocadas anteriormente. Recordando quizá la forma en que se expidió, al informar su anterior solicitud, el jefe de los Blandengues don Cayetano Ramírez Arellano, trajo a colación cuánto había él hecho en dicho cuerpo y en las distintas e importantes funciones que le tocó desempeñar con provecho público en los confines del territorio.

En su nota hacía presente, pues, que llenando la misión que le fue confiada por Olaguer Feliú, a pesar de su simple calidad de soldado, había reclutado más de 200 hombres para el Regimiento de Blandengues en formación, sin dispendio alguno para el erario real. En la misma clase se le confió el mando de varias partidas encargadas del cuidado de la campaña y de las fronteras del río Santa María, a fin de perseguir a los ladrones, a los contrabandistas y a los indios, en cuyo desempeño no sólo consiguió aprehender individuos, sino también quitarles a los cuatreros más de dos mil caballos, que quedaron a favor del Estado "obligando, por sus servicios, a los jefes a que lo distinguiesen con el grado de Capitán de Milicias y seguidamente el de Ayudante Mayor de Blandengues, que obtuvo pasado apenas el año de la creación del referido cuerpo". En dicho empleo llevó a cabo cinco considerables campañas, en las que destrozó diferentes cuadrillas de indios, apresando, a la vez, ladrones, contrabandistas y numerosas caballadas. Y, por último, hizo presente que eran de notoria utilidad los servicios por él prestados al Brigadier don Félix de Azara en la expedición realizada por éste con el propósito de fundar las poblaciones y villas de Batoví en la frontera de Santa María, por la dirección que le prestaron sus prácticos conocimientos.

El Virrey hizo lugar esta vez a sus pretensiones, ya sea por haber insistido en ellas o por considerarlas atendibles, desde que en su nueva exposición ponía en evidencia los positivos méritos contraídos y los penosos trabajos desempeñados con tanto tesón como eficacia.

Al serle otorgada esa licencia se quiso, sin embargo, testimoniar el aprecio en que se le tenia, y al efecto, fue declarado en pleno disfrute del fuero militar, con derecho a vestir el uniforme correspondiente a la clase de retirado.

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