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ARTIGAS EN LA MESOPOTAMIA
El combate de Espinillo

La forma que fueron tomando las cosas llevó a la confrontación de los dos bandos. Como a fines de 1812 y comienzos del 13, las partidas artiguistas interceptaban la correspondencia y atacaban a las fuerzas del Directorio. La suerte de la campaña se jugaba en Entre Ríos. Mientras Montevideo mantuviera su flota, la vía terrestre iba a ser la del tránsito de los refuerzos que llegasen a Rondeau. El Triunvirato durante el año 1813, trató de lograr el dominio de esta vía. Artigas, como tenía conocimiento de ello, lo manifiesta en las instrucciones dadas a Larrañaga, luego del rechazo de los diputados orientales en junio del mismo año.

El Barón de Holmberg recibe entonces órdenes de alistar 400 hombres en Santa Fe con su correspondiente artillería, reunirse con Hilarión de la Quintana y armar cuantos individuos encontrase. "El primer objeto de su comisión es apoderarse de todos modos y a cualquier costa de la persona de don José Artigas". Holmberg deberá reunirse entonces a Pérez Planes.

"Luego que esté en disposición de hostilizar lo hará infatigablemente, cortando víveres, convoyes, estorbando la reunión de las familias y de gentes armadas o inermes, desmembrándole las que tenga reunidas ya por medios de dispersión, ya por premios que ofrecerá a los que lo abandonen y el de 6 mil pesos al que lo entregue vivo o muerto al citado Artigas".

"Si llegara a apoderarse de éste o de las personas de Barreiro, Torgués o Texo, los hará fusilar".

"Para que pueda proceder con la debida legalidad publicará el día 16, así en las divisiones militares como en los pueblos de Entre Ríos un bando en que se declare traidores a la Patria a Artigas y sus cómplices. El bando se remitirá oportunamente".


Artigas, al decir del Padre Felipe Santiago Torres de Leiva "era la Patria de esta Banda", todos le seguían. Los directoriales trataban de mantener los puntos claves: Santa Fe, la Bajada, Arroyo de la China. La rápida acción de Torgués, saliendo de Paysandú, atravesando el Uruguay por el Paso de Vera, tomando Arroyo de la China, destruyendo en Gualeyguaychú a de la Quintana, se une finalmente a los caudillos entrerrianos y en rápidas marchas se aproxima a la Bajada. Holmberg sólo encuentra mujeres y niños pero de acuerdo a las instrucciones siembra el terror y se produce lo que preveía Rondeau al sugerirle a Posadas que: la declaración que previene al Barón de Holmberg publique como bando puede ser un motivo para que lejos de disminuirse se aumente el partido de don José Artigas.

Más adelante, Rondeau hace referencia a la correspondencia del Jefe de los Orientales.

"En ella como en los demás papeles, que no se descuida hacer correr, verá usted vertido el más decidido patriotismo y amor a la justa causa, con una propensión especial en la que pone todo su conato a la libertad y felicidad de ésta que llama su Provincia: con estas protestas no es fácil persuadir a aquellos que oyen sus papeles y a los que lo escuchan de cerca que Artigas ha hecho traición a la Patria y sólo podrán entenderlo así cuando lo viesen unido a los enemigos de ella. ¿Cuánto valor no daría a su lenguaje si se hiciese pública tal declaración contra él? Nada de esto, señor Excelentísimo; yo la creo no sólo innecesaria sino que la temo muy perjudicial."


En Espinillo, próximo a la Bajada, inmediato al río Paraná, el 22 de febrero de 1814, tiene lugar el célebre encuentro. Habían transcurrido 33 días después del abandono del Sitio. La celeridad de las tropas orientales, para los medios de transporte empleados, visto hoy día, hace parecer imposible este triunfo artiguista. El general Artigas, desde el Cuartel General de la Invernada, seguía los acontecimientos.

Más al norte que Torgués, Blas Basualdo cruza el Uruguay rumbo a Curuzú-Cuatiá; en los campos de Colodrero, próximo al río Batel triunfa sobre Genaro Perugorría (diciembre de 1814). El paraguayo Vicente Antonio Matiauda se dirige hacia el sur. El 11 de marzo, Corrientes está en manos del partido de Artigas. El 20 de abril, el Congreso correntino lo nombra su Protector.

En los meses de enero y febrero de 1815, Montevideo trata de atraer a Artigas. Meses más tarde, en mayo, el General Pezuela triunfante en el Alto Perú pretende lo mismo.

Artigas le responde: "Y cuando mis días terminen al estruendo del cañón dejaran mis brazos la espada que empuñaron para defender la Patria. Yo no soy vendible, ni quiero más premio por mi empeño, que ver libre a mi Nación del poderío extranjero".

En esta campaña se distinguen entre otros: don Andrés Latorre, Gorgonio Aguiar, Blas Basualdo, Manuel Francisco Artigas.

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