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LA INVASION LUSO-BRASILEÑA
El plan de defensa

Frente a tal situación el General Artigas toma sus medidas para enfrentar al poderoso enemigo, que no son otras, en líneas generales, que el plan de 1812: defenderse atacando al enemigo en su propio territorio. En carta al Delegado Barreiro está esbozado el plan y las primeras medidas a tomar:

Mi estimado Barreiro:

Cerciorado del hecho que sale la expedición del Janeiro para estos destinos sea cual fuere el objeto de las combinaciones de aquel Gabinete nosotros debemos abrir la campaña contra ellos y darla primero para descompaginar todas sus ideas. Sobre este principio estoy seguro que ellos no podrán cargar sobre Montevideo con esa fuerza.

Para impedir del todo el proyecto, he de hacer un movimiento pronto y general en toda la línea y los más rápidos y fuertes deberán experimentarse en Misiones, debiendo repasar Andrés el Uruguay con dos mil hombres de toda arma a cuyo efecto estoy remitiéndole todos los auxilios que por ahora creo precisos. Lo remoto de aquel punto debe precisamente llamarles a una reconcentración para operar y entonces es difícil que obren sobre Montevideo sin exponerse a perder lo uno y lo otro. Las divisiones de Entre Ríos marcharán a ocupar Mandisoví para de allí repasar el Uruguay. Las de este Cuartel General, reuniendo toda la milicia del Río Negro marcharán por su frente hasta el paso de Santa María donde está su campamento. A Torgués ya pasé la orden para que alistase toda su división y reunido la milicia del Cerro Largo, entre por aquel punto hasta formar nuestra reunión en Santa Tecla.

Don Frutos debe marchar inmediatamente con 100 hombres de su división a ocupar Maldonado con el doble objeto de poner el arreglo y actividad a aquella milicia, cubrir la entrada por Santa Teresa y estar allí a la observación de todo hasta ver donde es preciso que se haga el esfuerzo según le oficio. El caso es que si los portugueses desembarcan en el Río Grande y hacen su expedición toda por tierra ya es preciso que don Frutos sea reforzado con su división y que igualmente salgan las demás milicias de los departamentos a reforzar aquellos puntos que se crean precisos. Entre tanto ellas deben estar listas para ocupar este punto según lo aviso a don Frutos en caso de ser invadido, como también lo escribiré a Manuel, al comandante de los departamentos de milicias de la Colonia don Pedro Fuentes y como se lo he dicho a don Tomás García que con este fin marchará en breve para su departamento.

El movimiento general se ha de hacer con la brevedad y sorpresa posible a cuyo fin impartiré las órdenes y cautelas convenientes. Por lo mismo, usted no perdone comunicarnos noticia que baste a fijar el juicio para dirigir los movimientos con la rapidez que demandan las circunstancias.

Entretanto ya he escrito a todos los comandantes a las fronteras y a todas partes afín de que estén listos para la segunda orden y usted no omita diligencia por activar las medidas siguientes:

Del Cerro Largo deben ir a buscar para armar aquella milicia 300 carabinas, 100 sables según el oficio que he pasado al alcalde don Juan Astorga y 3.000 tiros para lo cual deben ellos mandarlos buscar. Escriba usted a Torgués que si necesita municiones y algunas armas más las mande buscar.

Al comandante de Maldonado don Angel Nuñez se le darán 400 carabinas y 200 sables. A don Manuel Artigas para ese Departamento 700 carabinas y 400 sables. A don Tomás García 500 carabinas y 200 sables. A don Pedro Fuentes de la Colonia 300 carabinas y 100 sables. A don Pedro Pablo Gadea del departamento de Soriano 300 carabinas y 100 sables. Con este orden que es en proporción de los estados presentados según el nuevo arreglo todos los departamentos estarán armados con prevención que los sables deben servir para armar compañías de caballería, que deben servir en las mismas divisiones de cuyos comandantes, debe usted recibir en la entrega los recibos correspondientes para que ellos respondan de su exactitud en todo.

El tren volante debe ponerse en Canelones al resguardo de las compañías cívicas de aquel pueblo a cuyo fin dará usted igualmente las armas correspondientes.

Debe cuidarse mucho del repuesto de municiones que hay en aquel destino debiendo poner en él toda la pólvora y balas que se crean superfinas en esa Plaza.

Don Manuel Artigas deberá entrar con dos escuadrones de su gente para la mayor seguridad de la Plaza, luego que salga don Frutos. Otro escuadrón de la misma gente que será de caballería guardará la costa y hará su fatiga en esas inmediaciones debiendo estar prontos para cualquier aviso que se ofrezca.

Lo que hay de más interesante es que necesitamos para este destino cien quintales de pólvora y todas las balas que se puedan remitir de fusil. Usted ve por mis ideas que éste debe ser el centro de apoyo y de los recursos. Por lo mismo es preciso que antes que escasee me remita usted 100 rollos de tabaco y 25 resmas de papel y todas las lanzas que haya hechas. Es preciso hacer muchas de estas armas pues sabe usted cuanto valen y pueden obrar entre las armas de chispa que tienen las divisiones.

También es preciso que después de la repartición indicada me remita usted siquiera quinientos fusiles más para armar estas milicias con la división que debe venir de Corrientes, en cuyo caso no me alcanzan las que tengo, incluso los 700 fusiles nuevamente comprados. También si sobran algunos sables después de la dicha repartición, es preciso algunos más, pues gente que armar no falta.

Ya dije a usted lo que me participaba Lesica, que 800 fusiles y 300 quintales de pólvora marchaban a ese Puerto. Tómelos usted todos: el asunto es tener armas y armar a todo ciudadano para hacer un esfuerzo tal cual corresponde.

También necesitamos ya el cirujano, que traiga su botiquín pues de las cajas que teníamos ya se ha consumido lo más. Es igualmente preciso algún poco de fierro, ídem acero y cajas de fusiles que usted no ignora las que se rompen con el caballo.

Todos estos encargos son precisos que vengan en el primer buque que se presente. San Francisco Solano, ni la Carmen no han llegado y aunque serán despachadas brevemente no debe usted aguardar su regreso si se presenta ocasión, aunque sea por el Arroyo de la China pues allí pienso poner algo según he escrito a Berdún a quien para el efecto he pedido una casa de las del Estado.

San Francisco Solano y la Carmen regresarán al momento y ellos podrán traer el resto de lo que haya quedado por traer y todo lo que se pueda de los renglones predichos.

Al Gobierno le digo tome un recuento de todos los comerciantes portugueses que no sean vecinos de la Provincia y en caso de rompimiento todos deben ser desconficados y aplicados a los fondos públicos.

También hablo al Gobierno sobre la vigilancia que debe haber en todos los sospechosos para ponerlos a seguro de cualquier tentativa remitiéndomelos.

Igualmente que el Puerto quede cerrado para los puertos del Brasil y que no se permita a nadie extraer intereses de la Provincia para ningún otro puerto; ni menos dar licencia a ninguna familia ni a ninguno de los ciudadanos para marchar a otro destino que no sean los de la Provincia. Es preciso que todos se sacrifiquen para conseguir la gloria inevitable de un general esfuerzo.

Esto es lo que a la fecha está dispuesto y prevenido y lo pongo en conocimiento de usted para que todas las medidas se dirijan a este fin. Yo siento muy buenos los paisanos y este es mi mayor consuelo. Por el correo y consecutivamente avisaré a usted cualquier otra providencia que estime necesaria según el orden de los sucesos que se vayan presentando. Nada debo decir a usted de la eficacia tan precisa, cuando nadie mejor que usted está penetrado de la importancia de estos momentos. El año de 16 ha corrido favorablemente, acaso complete con sus días la gloria de vemos triunfantes, libres y felices.

Desea a usted toda felicidad su apasionado y servidor.

Purificación, 30 de junio de 1816.

José Artigas

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